Mi escuela sabe a naranja
Diez Navarro, M. C. (2009). Mi escuela sabe a naranja: Ser y estar en la escuela infantil. Barcelona: Graó.
La razón del título del libro es porque la autora concibe la escuela saludable como una naranja: sabrosa, brillante, aromática; requiere que sus “frutos” se dejen crecer y madurar a su aire (libre). La autora quiere una escuela que dé paso a la escucha, a la relación, al placer, al aprendizaje y a los afectos que trae consigo la vida de cada día y así nos lo muestra a lo largo del libro.
La autora divide el libro en dos partes. La primera parte nos cuenta las vivencias de la clase, los quehaceres diarios, la manera de trabajar en clase, los proyectos que lleva a cabo con los alumnos... La segunda es una parte de mayor reflexión por parte de la maestra con la ayuda de compañeros de la misma profesión y los problemas que una maestra tiene que afrontar en el día a día con sus alumnos y cómo resolverlos.
El libro en general me ha encantado, ya que nos facilita un montón de recursos, ideas, ejemplos y consejos que podemos emplear cuando en un futuro seamos maestras y que nos ayudarán a poder ejercer nuestra profesión lo mejor posible y que lleguemos a ser unas buenas maestras/os.
A lo largo del libro han habido numerosas frases que me han llamado la atención ya sea por la veracidad de dichas frases o porque nos hacen reflexionar sobre algunos aspectos, a continuación os la expongo:
- Muchas veces asignamos a los niños, hijos alumnos, unos papeles demasiado exigentes, unas expectativas demasiado copiosas y cargadas de lo nuestro, aunque sus identidades en crecimiento lo que quieren es escucha, respeto, aliento y compañía.
- Si ponemos el acento en el pretexto, y no en el texto, los niños aprenderán muchas cosas, sí, pero sin otorgarles ningún sentido vital, sin arraigo verdadero, sin implicación profunda.
- Estar en la escuela pendientes sólo de "el saber" equivale ha hacer una escuela con una ausencia fundamental: nosotros mismos.
- Cómo podrá hacernos saber que algo le pasa en la evolución de su identidad naciente si no estamos a la escucha, si no nos asomamos al espejo de sus juegos o de sus dibujo, si lo tenemos permanentemente ocupado en rellenar fichas, en colorear figuras, en picar cuadros o en repetir el nº 5.
- Lo importante es la propia búsqueda de respuestas y soluciones, una búsqueda que invita al niños a ser activo, reflexivo, aventurado... una búsqueda que siembra de vida, de afecto y de sensibilidad el camino hacia el saber, el sentir y el desear una y mil veces, solos y con los demás.
Como ya he comentado al principio, aparte de este, hay otros tres libros más:
- Aldecoa, J 82011). Historia de una maestra. Madrid: Santillana.
- Díez Navarro, M. C. (2011). Los pendientes de la maestra o como piensa una maestra en los niños, la escuela, las familias y la sociedad de hoy. Barcelona: Graó
- Subirana, V. (2012). Una maestra en Katmandú. Madrid: Aguilar.

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