sábado, 1 de diciembre de 2012

Comentario libros

Hace bastante tiempo, se nos encomendó una tarea  en clase que consitía en leer una serie de libros por grupos, cuatro en total, y que de esos cuatro, eligiéramos uno cada miembro. El libro que yo elegí fue el de " Mi escuela sabe a naranja" de Mª Carmen Díez Navarro y a continuación os voy a hacer un breve comentario y os voy señalar las frases que más me han llamado la atención de dicho libro.

Mi escuela sabe a naranja
Diez Navarro, M. C. (2009). Mi escuela sabe a naranja: Ser y estar en la escuela infantil. Barcelona: Graó.

La razón del título del libro es porque la autora concibe la escuela  saludable como una naranja:   sabrosa,   brillante, aromática; requiere que sus “frutos” se dejen crecer y madurar a su aire  (libre). La autora quiere una escuela  que dé paso a la escucha, a la relación, al placer, al aprendizaje y a los afectos que trae consigo la vida de cada día y así nos lo muestra a lo largo del libro.

La autora divide el libro en dos partes. La primera parte nos cuenta las vivencias de la clase, los quehaceres diarios, la manera de trabajar en clase, los proyectos que lleva a cabo  con los alumnos... La segunda es una parte de mayor reflexión por parte de la maestra con la ayuda de compañeros de la misma profesión y los problemas que una maestra tiene que afrontar en el día a día con sus alumnos y cómo resolverlos.

El libro en general me ha encantado, ya que nos facilita un montón de recursos, ideas, ejemplos y consejos  que podemos emplear cuando en un futuro seamos maestras y que nos ayudarán a poder ejercer nuestra profesión lo mejor posible y que lleguemos a ser unas buenas maestras/os.

A lo largo del libro han habido numerosas frases que me han llamado la atención ya sea por la veracidad de dichas frases o porque nos hacen reflexionar sobre algunos aspectos, a continuación os la expongo:

    - Muchas veces asignamos a los niños, hijos alumnos, unos papeles demasiado       exigentes, unas expectativas demasiado copiosas y cargadas de lo nuestro, aunque sus identidades en crecimiento lo que quieren es escucha, respeto, aliento y compañía.
    - Si ponemos el acento en el pretexto, y no en el texto, los niños aprenderán muchas cosas, sí, pero sin otorgarles ningún sentido vital, sin arraigo verdadero, sin implicación profunda.
    - Estar en la escuela pendientes sólo de "el saber" equivale ha hacer una escuela con una ausencia fundamental: nosotros mismos.
    -  Cómo podrá hacernos saber que algo le pasa en la evolución de su identidad naciente si no estamos a la escucha, si no nos asomamos al espejo de sus juegos o de sus dibujo, si lo tenemos permanentemente ocupado en rellenar fichas, en colorear figuras, en picar cuadros o en repetir el nº 5.
    - Lo importante es la propia búsqueda de respuestas y soluciones, una búsqueda que invita al niños a ser activo, reflexivo, aventurado... una búsqueda que siembra de vida, de afecto y de sensibilidad el camino hacia el saber, el sentir y el desear una y mil veces, solos y con los demás.


 Como ya he comentado al principio, aparte de este, hay otros tres libros más:
   
     - Aldecoa, J 82011). Historia de una maestra. Madrid: Santillana. 
     - Díez Navarro, M. C. (2011). Los pendientes de la maestra o como piensa una maestra en los niños, la escuela, las familias y la sociedad de hoy. Barcelona: Graó 
     - Subirana, V. (2012). Una maestra en Katmandú. Madrid: Aguilar. 



Tras la lectura de los libros cada miembro del grupo tenía que comentar su libro y elegir entre todos el que más nos ha gustado. Tras el comentario, coincidimos que el libro que mas nos gustaba y el que más nos llamaba la atención era en de " Una maestra en Katmandú" porque nos muestra la valentía de una titulada en Técnico de Educación Infantil que lucha con todas sus fuerzas ante las adversidades para poder conseguir su propósito, construir una escuela para ayudar a los niños más necesitados de Katmandú.

 










  
 

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